El origen del Test

El Arm Reflex (de ahora en adelante AR) Fue descubierto por el Fisioterapeuta y Osteópata Raphael Van Assche y significa reflejo del brazo.

Lo descubrió por casualidad: una paciente acudió a su consulta porque sufría una lumbalgia aguda, que no le dejaba incorporarse. Uno de los tests osteopáticos del músculo psoas, que siempre se evalúa en las lumbalgias, se realiza con el paciente tumbado boca arriba, poniendo los brazos hacia arriba, con las palmas de las manos paralelas, una enfrente de la otra.

Su paciente estaba en esta postura cuando empezó a explicar el inicio de su dolor: “Estaba trabajando en el jardín agachada y mi marido me llamó para que atendiera una llamada telefónica de una pariente. De pronto, al levantarme, sentí un dolor punzante en la región lumbar; y desde entonces, estoy así”.

La paciente no paraba de hablar de su pariente y de los problemas entre ambas. Y fue en este momento cuando Van Assche notó que cuando hablaba de ella, se producía un acortamiento del brazo, mientras que cuando hablaba de otros parientes con los que tenía buena relación, desaparecía este acortamiento.

Fue a partir de ese día, donde empezó a evaluar el efecto de la vida emocional de sus pacientes sobre el tono muscular, utilizando el AR como método de diagnóstico. Vio que el AR era un reflejo ideal para evaluar tanto las emociones negativas como cualquier otro problema.

Y a partir de este descubrimiento, y dedicando mucho tiempo a la investigación, se dio cuenta que los síntomas no tienen una sola causa. La enfermedad es un bloqueo de la autocuración del paciente, es un bloqueo del médico interno del paciente. Y hay varios elementos que pueden influir en ella: la química corporal, lo emocional, lo energética y lo estructural.

La enfermedad es multicausal. Ésta es la base de la Kinesiología Emocional.

Cómo sucede

El test AR se basa en la observación del acortamiento de varios músculos, resultando en una disminución de la longitud de los brazos. Este acortamiento momentáneo es provocado por tres músculos principales: pectoral mayor, dorsal ancho y bíceps braquial de uno de los brazos, además de una basculación de la cintura escapular (tal y como se aprecia en la fotografía), dando como resultado una dismetría en su longitud, que dura tan solo unos segundos, por eso se le llama «reflejo».

La respuesta muscular del brazo en este momento es clave para interpretar el resultado del test. Si el brazo se debilita o cede bajo presión, se considera que el paciente está experimentando una disonancia emocional o un bloqueo energético relacionado con la emoción, situación o el pensamiento en cuestión (o todo a la vez). Por el contrario, si el brazo se mantiene fuerte y resistente, se interpreta que no existe un desequilibrio emocional significativo en relación con el tema evaluado, es decir, que el cuerpo ha podido adaptar ese momento de estrés.

El AR nos muestra si nuestro cuerpo ha podido equilibrarse tras un estrés concreto, como por ejemplo, un movimiento que nos causa dolor o una situación de tensión. El mero hecho de hacer o pensar es lo que nos lleva a tensionarnos, hace que el AR cambie para mostrarnos que el cuerpo está pasando por un estrés que no está pudiendo resolver por sí mismo.
Vendría a ser como una llamada de atención, un mecanismo de alarma del cuerpo para pedir ayuda.

A través del AR podemos establecer una comunicación con el cuerpo a un nivel que parece difícil de creer si no lo conoces…nos permite acceder a su lenguaje de una forma sencilla pero increíblemente eficaz. El cuerpo habla, sin hipótesis ni dogmas.

Las aplicaciones del AR en la kinesiología emocional son diversas y abarcan desde la identificación de traumas emocionales no resueltos hasta el tratamiento de fobias, ansiedad, depresión, intolerancias y un largo etcétera. A través de este test, se puede acceder a la información sutil y subconsciente que puede estar afectando la salud emocional de un individuo y trabajar en su resolución de manera efectiva.

Neurobiología del Test AR

Desde un punto de vista neurológico, el AR se apoya en la conexión entre el sistema nervioso central y el sistema nervioso periférico. Cuando una persona experimenta una emoción o un pensamiento, su cerebro envía señales eléctricas a través de las vías nerviosas hacia los músculos del cuerpo, preparándolos para la acción, la desactivación o la relajación ante la situación percibida.

En el caso del AR, la respuesta muscular del brazo ante la presión aplicada por el terapeuta refleja la actividad neuromuscular asociada con la emoción o el pensamiento en cuestión. Si el sistema nervioso percibe una amenaza o un desequilibrio emocional, se manifestará a través de una debilidad en la musculatura, indicando que el cuerpo no es capaz de equilibrarse por sí mismo debido a la gran carga emocional (que no suele ser consciente).

Gran parte de la información que se obtiene de la interacción con el cuerpo a través del test, proviene de la zona límbica, lugar donde se almacenan recuerdos y emociones, y donde está la información necesaria para comprender la problemática que se esté tratando.

En resumen, el test del AR es una herramienta valiosa en la práctica de la kinesiología para identificar y tratar desequilibrios emocionales y bloqueos que afectan la salud general y las dinámicas de vida de un individuo. A través de la evaluación de la respuesta muscular del paciente, se puede acceder a información relevante sobre sus emociones y pensamientos subyacentes, y trabajar en su resolución de manera efectiva. Gracias a este descubrimiento y desarrollo de esta técnica, la kinesiología ha logrado avanzar en la comprensión y el tratamiento de las interacciones entre la mente y el cuerpo en el proceso de sanación.

 

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